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Cultura, Personas, Grupo, Mujeres, Cocinar

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La rica variedad de la gastronomía mexicana tiene un capítulo aparte para los platillos hechos con insectos comestibles de todo tamaño y aspecto, dignos del estómago más desafiante a los retos exóticos.

Desde larvas de hormigas hasta gusanos, los insectos son ingredientes principales de varias recetas en México, que si bien pueden herir la susceptibilidad de algunos, esconden beneficios a la salud.

“La coraza y la carne de algunos insectos son una rica fuente de nutrientes como los aminoácidos, minerales como el hierro y el zinc, además poseen una concentración importante de proteínas, similares a la que contiene la carne de vacuno o la leche. De esta manera, la crianza de insectos podría ser una fuente importante de proteína animal para un grupo de personas interesadas en cambiar su dieta”, manifiesta Karina Mendoza, especialista en nutrición del portal digital GuíaDeSuplementos.

Chapulines en taco

Si bien la primera referencia del nombre la asociamos con el personaje cómico de Chespirito, lo cierto es que este saltamonte es un manjar en proteínas que compite de igual a igual con las carnes rojas, claro, sin el riesgo a la salud. Son comunes en el estado mexicano de Oaxaca donde se les encuentra en platillos tostados con ajo, sal y limón o simplemente como un relleno para un taco mexicano.

Gusanos dorados

Los gusanos de Maguey, vivos o doraditos, tienen propiedades antioxidantes al igual que un jugo de naranja fresco en el organismo. Viscosos y sabrosos, estos insectos se comen acompañados de tortillas de maíz o de guacamole para deleite del paladar extranjero. Su demanda es tan alta que en ocasiones solo está disponible para el bolsillo de los turistas quienes pagarán un alto precio por una de las experiencias culinarias más agradables de su vida.

Jumiles en salsa

Los chinches de monte o jumiles representan uno de los insectos de mayor consumo en la época prehispánica y que se mantiene hasta ahora. Se les puede saborear en los estados de Guerrero y Morelos ya sea tostados o como parte de una deliciosa salsa de tomate para el relleno de los famosos tacos.

Sin embargo, el mayor reto es comerlos vivos. A quienes lo han hecho, refieren que sienten un sabor a canela debido al mecanismo de defensa del insecto ante sus depredadores. El secreto es cogerlo y rápidamente comerlo para evitar este sabor mineral.

Escamoles con mantequilla

En tamaño y dificultad de obtener, los escamoles o larvas de hormiga, son uno de los insectos que ocupan los primeros lugares en la lista de manjares exclusivos de la gastronomía mexicana. Debido a este motivo es porque se le considera como el caviar de la comida prehispánica. Ahora se le puede preparar fritos con mantequilla o huevo, con lo cual se acrecienta su sabor dulce y de fina textura para el paladar.

Chicatanas en tortilla

Y hablando de larvas no podemos dejar de mencionar a las hormigas chicatanas que son parte de la dieta en estados como Oaxaca, Guerrero, Puebla y Veracruz. Estos insectos voladores son el ingrediente principal de una salsa especial que se ingiere con las tortillas.


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