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A lo largo del complicado año 2020, muchas personas vieron en el tiempo de confinamiento una oportunidad de mejorar su condición física a base de variadas actividades como ejercicios caseros y programas de alimentación especiales. En efecto, según los registros de Google, dos dietas inusuales fueron las más buscadas en la web: en primer lugar, la dieta cetogénica y, en segundo puesto, el ayuno intermitente.

 

Pero ¿Qué es el ayuno intermitente? ¿Por qué está causando tanto interés en la gente?

El ayuno intermitente es un programa de alimentación con intervalos que varían según los objetivos específicos de la persona. Básicamente, consta de establecer periodos para comer y periodos para ayunar. Por ejemplo, su variación 16/8 propone el deber de comer durante 8 horas y luego proceder al ayuno durante 16, incluyendo el tiempo de dormir hasta el desayuno. También existen otras variaciones más complejas que precisan un día completo de alimentación saludable y, al día siguiente, un ayuno casi total.

 

Definitivamente, en este tipo de regímenes se excluyen los ‘atracones’ de comida ‘basura’, como hamburguesas, pizzas, pasteles, entre otros. La eficacia de esta dieta depende de la calidad de alimentos que se ingieren en los periodos de comidas. Por ello, se recomiendan los alimentos frescos y cocinados en casa. Son indispensables: las frutas y las verduras, los alimentos derivados de cereales integrales, todo tipo de carnes, los lácteos, las semillas, entre otros. La dificultad del desayuno intermitente reside, precisamente, en saber escoger la correcta combinación de los alimentos.

 

Una deficiente elección de las comidas puede causar severos daños al organismo, pues se prescinden de alimentos ‘claves’ para el cuerpo, generándose déficit de hierro, vitaminas C y D, entre otros. Dannie Hansen, CEO de Sundt, expone al respecto: “Una errónea elección de los alimentos desbalancea la actividad orgánica, provocando el aumento del ácido úrico, así como del colesterol y los triglicéridos. Además, si estos ayunos no se acompañan con una abundante ingesta de líquidos, se pierden demasiados electrolitos y minerales, siendo causante de mareos y posteriores desmayos”.

 

En principio, el ayuno intermitente restringe la ingesta de calorías y afecta las hormonas del cuerpo para que utilicen mejor las reservas de grasa; aquello contribuye a que la insulina alcance niveles bajos, estimulando la quema de grasas. No obstante, estudios de la UNAM sobre el ayuno intermitente han concluido en que, si bien este tipo de dietas puede favorecer a cierto grupo de personas —como los deportistas—, también existe un gran sector de la población que no debería realizar estos programas de alimentación. No habrá resultados satisfactorios para personas ansiosas o con tendencia al estrés, mujeres embarazadas, ni personas con diabetes.

 

Además, de someterse a este régimen, corren graves riesgos las personas propensas a trastornos alimentarios (según la OMS, en México se registran 22 mil casos anuales), a  problemas del colesterol y presión sanguínea. Tampoco es sugerible para niños y ancianos.

 


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